hay muchas noches en la noche. la más avanzada, la más necia, la más negra de las noches es discreta, disimula. al fin es noviembre, o eso pareciera, como en las caricaturas o los cuentos (reflejo y espejo), el viento hace eco en las calles sin gente y sin carros, así, huevudamente, silva. como para nuevas leyendas de guatemala "el sonido de algunos motores y quizá disparos lejanos eran un escalofrío en la espalda desnuda de shakira". es un silencio sospechoso, el silencio del que interrumpe la conversación y mira fijamente a nada porque tuvo la impresión de que algo sucedería. malditas sirenas, las de las patrullas y las del mar, que son las mismas. un salón de baile con la luz apagada, con la música apagada, con el baile apagado. el grado cero de la noche no es la media noche, es el vacío, los carros vacíos, las calles vacías, los parqueos y las habitaciones vacías. mi habitación no conoce la noche, desde acá solo sé que afuera está, desde acá escucho el sonido de mis teclas, pleno el corazón, plenos los sueños, acaricio suave la mano de A, y sonrío.